El blog de la Biblioteca del IES Rodrigo Caro de Coria del Río

jueves, 12 de enero de 2017

Y de leer, ¿qué?: Cuentos macabros de Edgar Allan Poe



Sería una contradicción caracterizar de hermoso un libro que incluye en su título la palabra macabro, cuyo significado es: “Que participa de la fealdad de la muerte y de la repulsión que esta suele causar”. Pero es que esta edición de la editorial Edelvives lo es. Y es hermoso no solo por la cuidada presentación, sino porque las historias que Poe imaginó, vienen recreadas por las ilustraciones de Benjamín Lacombe. Y además porque rescata la excelente traducción que Julio Cortázar realizó, fascinado desde su infancia por la fuerza de sus ensoñaciones. Y por si fuera poco, incluye la biografía que Baudelaire, (otro fascinado) compuso bajo el impacto que le produjo la lectura de estos relatos.
Los relatos son inquietantes, tétricos, perturbadores, hipnotizadores. Están cocinados a base de los más escalofriantes ingredientes: los  ensimismamientos de Egaeus ante la enfermedad desconocida de su prima Berenice con quien pretende casarse, la aparición de un gato que empeora la situación de una familia, el asesino que se delata a sí mismo, la visita de un caballero a un amigo de la infancia presa de una enfermedad indefinible, la segunda vida de Morella, el sacrificio de una dama para que su retrato cobre vida…y un amplio surtido de desdichas y horrores sin fin.




Ahí va un anticipo, el inicio de uno de los cuentos que se ha convertido en un clásico, “El corazón delator”, para que podáis percibir el envolvente estilo de Poe:

"¡Es cierto! Siempre he sido nervioso, muy nervioso, terriblemente nervioso. ¿Pero por qué afirman ustedes que estoy loco? La enfermedad había agudizado mis sentidos, en vez de destruirlos o embotarlos. Y mi oído era el más agudo de todos. Oía todo lo que puede oírse en la tierra y en el cielo. Muchas cosas oí en el infierno. ¿Cómo puedo estar loco, entonces? Escuchen… y observen con cuánta cordura, con cuánta tranquilidad les cuento mi historia."


Ana Lama
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